EL HUERTO ESCOLAR ECOLÓGICO

¿Qué necesitamos?

Un coordinador/a: Para que el proyecto salga adelante tiene que haber una persona que dinamice, organice, tome decisiones, que valore… Esa persona puedes ser tú. Esta responsabilidad también puede ser compartida, no olvides esta opción.

Un proyecto didáctico: Primero tienes que convencerte a ti mismo/a de que eres capaz de
reflejar por escrito cuáles son tus objetivos, con qué actividades los conseguirás, cómo vas a
organizarlo todo… Una vez hayas sido capaz de realizar el proyecto, éste te va a servir para
convencer al Consejo Escolar para que lo apruebe y financie y para que cuando tus compañeros
lo escuchen en el claustro de profesores, se puedan sumar al mismo con la confianza que les
dará el ver que las cosas se hacen en plan serio.
En esta Web te ofrecemos además de múltiples ideas, bibliografía e información, un modelo de
proyecto didáctico aprobado por la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana en el
año 1998. El autor autoriza a que tomes de él cuanto estimes necesario para realizar tu
proyecto.

Un trozo de terreno: No todos los centros docentes tienen un trozo de tierra para poder llevar a cabo la experiencia. Si en tu centro dispones de ella pasa al punto siguiente si no, busca cuál es tu caso.


Caso nš1: Tengo todo el espacio del centro con cemento o asfalto.

SOLUCIÓN: tienes que delimitar con un muro de unos 60 cm el recinto que creas oportuno (a partir de 80 m2 ya se puede comenzar) y traer con camiones o tractores la tierra que te haga falta para rellenar todo ese recinto hasta 60 cm de altura.
Ojo con la tierra que traigas, ya que si realizas todo este trabajo, que no te traigan tierra de desmontes, amarga y mala, pide que sea tierra de la capa superficial (no más de 1 metro de profundidad). Es una solución aparatosa, pero que da los mejores resultados.

Caso nš 2: Tengo un trozo de tierra, pero está muy compactada.
SOLUCIÓN: Observar si la tierra es escombro o tierra con mucha piedra y mala. En esa situación, tomar la solución del caso 1. Si la tierra es buena, habrá que traer un tractor o una excavadora para realizar una primera labor de descompactación.

Agua: Sin el agua no se produce el milagro del huerto. En todos los patios de los centros educativos hay fuentes y desde allí hasta la ubicación de nuestro huerto siempre se pueden empalmar las mangueras que hagan falta. Ahora bien, si el presupuesto da para meter un grifo dentro de tu parcela, te ahorrarás mucho trabajo y además podrás instalar, en un futuro, un riego por goteo, no para que sustituya a la manguera y al riego con regadera, acción que es vital que experimente un niño, si no para que en los “escasos” periodos vacacionales que tienen los maestros se puedan mantener los cultivos sin que éstos o el conserje interrumpa sus vacaciones.

Financiación: Poner en marcha un huerto escolar si no se tiene el terreno trayendo desde fuera la tierra y levantando un muro de 60 cm puede costar más de 1.500 Euros. Para ello necesitarás una de las siguientes vías de financiación.

  1. Presentar tu proyecto a las ayudas para Proyectos de Educación Ambiental que la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana convoca cada año; en el caso de otras comunidades autónomas al organismo competente en la labor pública. En el 2001, estas ayudas se convocaron en septiembre. Ya sabes que el presupuesto debe ser el doble de lo que necesitas, pues suelen conceder el 50 % de lo que pides.
  2. Que el ayuntamiento se encargue de las primeras obras y el centro educativo del mantenimiento. Dado que se trata de una modificación del recinto escolar que pertenece al ayuntamiento es fácil que el concejal de educación sea sensible a realizarlo.
  3. Presentar la iniciativa en el Consejo Escolar para que los padres (el A.P.A.) se impliquen y colaboren al menos en la mano de obra y que el centro docente corra con los gastos del material.
  4. Las cajas de ahorros a través de sus obras fundacionales suelen dar ayudas para proyectos relacionados con el medio ambiente. No es lo normal que concedan dinero pero hay que intentarlo.
  5. Recurrir a la financiación de empresas privadas, sobre todo las relacionadas con agricultura. Se les presenta el proyecto y se pide una ayuda.
Aprobación del Consejo Escolar: Todos sabemos que el Consejo Escolar es el máximo órgano de decisión de un centro docente, necesitamos de él tres cosas:
  1. Aprobación del proyecto y visto bueno.
  2. Autorización para la instalación del huerto en el recinto escolar seleccionado.
  3. Aprobación de un presupuesto especial para su puesta en marcha y en años sucesivos para su mantenimiento.

Colaboradores: En el claustro de profesores habrá colaboradores interesados en participar porque de esta manera se “libran” del grupo clase un ratito, estos no interesan, aunque puede que te hagan falta. El colaborador/a ideal es el que te pregunta qué necesitas o en qué te puedo ayudar. Es fundamental que de estos haya más de uno/a por muy convencido/a que estés, llegará un momento que te hará falta esta ayuda para no dejártelo al segundo año.

Conocimientos hortícolas: Saber que la tierra tiene que estar mullida para poder enterrar unas semillas, que las hojas de las coles miran hacia el suelo por falta de agua, o que a tus preciosas lechugas les falta un buen trozo porque a los gorriones también les gustan, son conocimientos hortícolas, pero lo que tienes que hacer es aplicar el sentido común. Se aprende haciendo, y si no se sabe algo hay que preguntar o leer. Haz del error una lección y no un drama. Al fin y al cabo de lo que se trata es de que le dediques el tiempo y la atención necesaria, como en todas las cosas.