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El interés
por la contaminación provocada por los productos fitosanitarios se ha
centrado tradicionalmente en las aguas superficiales, a las que pueden
llegar por vertidos directos accidentales, durante las operaciones de
limpieza de los equipos de aplicación, por la deriva producida por el
viento durante la realización de los tratamientos o junto con las partículas
del suelo al ser erosionado.
En principio, estos productos son sustancias poco solubles, fácilmente
degradables y se absorben fuertemente por el suelo, lo que limita su afección
a los acuíferos. Pero sí se da la circunstancia de que alcancen a las
aguas subterráneas, los procesos de degradación y retención de los contaminantes
se ralentizan notablemente y los efectos pueden ser muy graves.
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Los
productos fitosanitarios alcanzan las aguas superficiales y subterráneas,
contaminándolas y poniendo en peligro tanto a la fauna silvestre
como a las personas. |
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La presencia
de plaguicidas se ha constatado en los acuíferos de todos los países desarrollados.
Las técnicas analíticas actuales no permiten detectar algunos fitosanitarios
o sus productos de degradación a concentraciones muy bajas, es posible
que los estudios realizados sean poco realistas, pues el muestreo representativo
de pesticidas es bastante complejo, y los elevados costes de las analíticas
han limitado a unas pocas las sustancias rastreadas. En definitiva, no
se conoce exactamente la contaminación por fitosanitarios de las aguas
subterráneas, pero si se sabe con certeza que estos productos están presentes
en los acuíferos de todas las regiones con agricultura intensiva.
También se sabe que los productos más problemáticos son los insecticidas
organoclorados y organofosforados y los herbicidas del grupo de las triazinas
(atrazina, desmetrina, simazina, terbutrina).
Recientemente se ha debido prohibir el consumo de agua de la red en la
población valenciana de Carcaixent por la presencia del herbicida atrazina
por encima del nivel recomendado por las autoridades sanitarias.
Los efectos en la salud de los productos fitosanitarios son muy diversos,
dada la gran variedad de su naturaleza química. Actualmente se sabe que
para algunos de estos efectos, como las disrupciones hormonales, es suficiente
con la exposición a dosis ínfimas.
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EFECTOS
A LARGO PLAZO DE ALGUNOS FITOSANITARIOS
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| MATERIA
ACTIVA |
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C
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M
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DR
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| Azinfos |
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| Carbaril |
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| Clorpirifos |
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| Diacinón |
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| Dimetoato |
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| Endosulfan |
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| Fentión |
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| Lindano |
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| Malatión |
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| Metomilo |
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| Paratión |
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| Piretroides |
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X
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C:
Cancerígeno - D: Dermatitis - DR: Daños reproductivos
DH: Disrruptor hormonal - A: Asma - N: Neurotoxicidad - M: Mutagénico
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Algunos de los metabolitos, o productos resultantes de la descomposición,
de los fitosanitarios son tanto o más tóxicos que la sustancia original.
El paraoxon es un metabolito del insecticida paratión que aumenta la inhibición
del enzima colinesterasa (sistema nervioso), el diazoxon se produce a
partir del insecticida diazinon y tiene los mismos efectos que el paraoxon,
diversos metabolitos del herbicida atrazina tienen efectos cancerígenos,
el etilen-tio-urea (ETU) formado a partir de EBDC y diversos fungicidas
(maneb, mancoceb, zineb) tiene igualmente efecto cancerígeno y el DDE
es un disruptor hormonal tan potente o más que el DDT del que procede.
¿QUE PODEMOS HACER PARA EVITAR LA CONTAMINACIÓN POR FITOSANITARIOS?
PRACTICAR
LA AGRICULTURA ECOLÓGICA:
La Agricultura Ecológica basa el control de las plagas y enfermedades
en conseguir un equilibrio en la parcela que impida la proliferación de
los patógenos a niveles que causen daños. Para ello se procura la mayor
diversidad posible, se potencia la presencia de enemigos naturales de
las plagas, se realizan asociaciones y rotaciones de cultivos y se selecciona
las variedades más rústicas y adaptadas a la zona.
Cuando es necesario realizar algún tratamiento se emplean productos naturales
que resulten inocuos tanto para el medio ambiente como para la salud de
las personas y se degradan rápidamente en sustancias que no presentan
ningún riesgo. Estos productos son derivados de plantas y minerales, como
maceraciones, aceites o polvos de roca finamente molida.
Aún así, debemos tener en cuenta que algunas sustancias de origen vegetal
son tóxicas para la fauna acuática, como la rotenona o las piretrinas,
por lo que deben extremarse las precauciones al manejarlos en la proximidad
de ríos y lagos.
EMPLEAR METODOS
DE CONTROL BIOLÓGICOS FISICOS Y CULTURALES
Numerosas plagas y enfermedades se pueden controlar sin recurrir a la
aplicación de productos químicos. Numerosos insectos útiles son enemigos
naturales de los patógenos. Protegerlos puede significar evitar el problema,
para ello se debe cuidar que los tratamientos no les perjudiquen y crear
zonas donde puedan refugiarse y encontrar alimento cuando no exista la
plaga (setos, vegetación de los márgenes). En otros casos estos insectos
útiles pueden ser liberados como forma de tratamiento.
Actualmente existen en el mercado diversos tipos de trampas con las que
capturar las plagas, medida que en algunos casos puede ser suficiente.
En otros casos el control de una plaga puede realizarse a través de labores
culturales como el laboreo, el riego o la poda.
La elección de la variedad, de la fecha de siembra y de la densidad del
cultivo puede determinar que aparezcan o no problemas sanitarios. Las
variedades rústicas, típicas de la comarca, son mas resistentes y están
mejor adaptadas a las condiciones climáticas de la zona, aunque en algunos
casos pueden ser sensibles a patógenos introducidos recientemente.
¿DEBEMOS
TRATAR?
La presencia de una plaga no siempre hace necesario su tratamiento, incluso
en muchos casos dicho tratamiento puede causar más perjuicio que beneficio
al dañar la fauna útil que controla ésta u otras plagas. Decidir cuando
debemos tratar depende de la plaga, de su densidad, de las condiciones
ambientales y de la sensibilidad del cultivo. Para cada zona y cultivo
se conocen se conocen los niveles de plaga a partir de los cuales se hace
necesario el tratamiento y podemos conocer, para cada parcela en concreto,
los niveles de una plaga mediante conteos directos o a través de trampas.
ELEGIR LOS PRODUCTOS MENOS PERJUDICIALES
Entre la amplia gama de productos fitosanitarios existentes en el mercado
los hay más o menos agresivos con el medio ambiente. Cuando sea necesario
realizar un tratamiento debemos elegir aquel producto que presente menos
problemas, especialmente para aquellas condiciones ambientales más sensibles
en nuestra zona.
SELECCIONAR
CORRECTAMENTE EL MOMENTO DEL TRATAMIENTO
Las plagas no son siempre sensibles a los tratamientos, por eso, cuando
sea necesario realizar un tratamiento, elegir correctamente el momento
en que se realiza puede significar acabar con el problema con el uso de
poca cantidad de fitosanitario, mientras que tratar en otro momento supone
emplear grandes cantidades de producto sin obtener resultado.
MANTENER LOS EQUIPOS DE TRATAMIENTO
Cada tipo de tratamiento necesita de un equipo adecuado, pero mucha gente
cree que con su equipo se puede utilizar cualquier tipo de plaguicida
con resultados poco efectivos y gastos innecesarios de recursos.
Además de elegir el equipo apropiado para nuestro tratamiento debemos
mantener dicho equipo en condiciones correctas de funcionamiento, vigilando
especialmente su calibración, para aportar la cantidad exacta de producto,
el estado de las boquillas o la presión de limpieza.
Igualmente importante es dosificar correctamente el fitosanitario. Enriquecer
las mezclas por encima de las recomendaciones del fabricante únicamente
conduce a derrochar producto, producir más impacto en el medio e, incluso,
hacer menos efectivo el tratamiento.
SER PRUDENTES
DURANTE EL TRANSPORTE, LLENADO Y LIMPIEZA
Muchos de los daños causados por los fitosanitarios tienen su origen durante
su transporte o en los momentos de llenado y limpieza de los equipos.
Los vertidos originados por accidentes o por una mala realización de estas
operaciones pueden causar daños muy graves.
Siempre que se realicen estos trabajos debemos cuidar que no se derrame
producto y, menos aún, en zonas sensibles como acequias, ríos, alrededores
de fuentes o zonas con acuiferos superficiales, teniendo siempre en cuenta
que muchos fitosanitarios pueden producir daños con cantidades mínimas,
por lo que no debemos confiarnos cuando están muy diluidos.
EXTREMAR
LAS PRECAUCIONES AL TRATAR CERCA DE RÍOS Y LAGOS
En las proximidades de ríos, lagos y otras zonas sensibles a ser contaminadas
se deben extremar las precauciones en el manejo de los productos, tanto
en las operaciones descritas de transporte, llenado y limpieza, como durante
la realización de la aplicación.
Especial cuidado se debe tener en no tratar los días de viento, pues este
arrastra parte del producto llevándolo hasta los cauces de agua.
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