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En los acuíferos
costeros el agua salada del mar se introduce, como si fuera una cuña,
por debajo del agua dulce, debido a la mayor densidad de la primera. En
la separación entre el agua salada y la dulce se forma una zona de mezcla,
de salinidad intermedia, conocida como interfase.
Cuando existe equilibrio natural el agua marina permanece estacionaria,
mientras que el agua dulce, alimentada por corrientes subterráneas, fluye
hacia el mar. La penetración de la cuña salada en el acuífero es menor
cuanto mayor es el flujo de agua dulce al mar.
Cuando se produce una extracción intensa de agua dulce el flujo de ésta
hacia el mar disminuye, lo que provoca un avance hacia tierra adentro
de la cuña de agua salada, a la vez que se eleva el nivel de la interfase
y se produce una depresión en el nivel del agua dulce. Si el bombeo de
agua dulce es excesivo la elevación de la interfase alcanza la profundidad
del pozo, por lo que se empieza a captar agua salobre.
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Cuando
existe equilibrio natural el agua salada permanece estacionaria
mientras el agua dulce fluye hacia el mar.
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Al
bombear agua dulce se reduce su flujo y la cuña de agua salada
avanza tierra adentro a la vez que se eleva la interfase.
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Si
el bombeo de agua dulce es excesivo la interfase alcanza el nivel
del pozo, extrayéndose agua salada.
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La salinización
de los pozos es un problema que se está generalizando en toda la franja
costera de la Comunidad Valenciana. Las consecuencias de este proceso
son muchas, afectando tanto al suministro doméstico como a las distintas
actividades económicas que se desarrollan en la zona y, especialmente,
al turismo y la agricultura. En este último campo la salinización puede
suponer un auténtico desastre, pues produce fuertes mermas en las producciones
e incluso puede llegar a impedir el riego. La utilización de aguas salinas
en agricultura obliga a aumentar las dosis de riego, con el fin de lavar
las sales en profundidad, pero esto supone un aumento de consumo que lleva
a una mayor extracción en los pozos y, por tanto, a una mayor intrusión
marina.
Para solucionar el problema de la intrusión se han estudiado muchos
métodos, como la creación de barreras impermeables o la
recarga de los acuíferos mediante la inyección de agua dulce,
pero la única medida que puede ser asumida por los usuarios es
reducir la extracción de agua, además es la medida más
económica y efectiva, pues siempre es mejor prevenir que curar.
Para ello debemos consumir menos agua.
¿QUE
PODEMOS HACER PARA CONSUMIR MENOS AGUA?
SELECCIÓN DE LOS CULTIVOS
No todos los cultivos precisan la misma cantidad de agua, por lo que podemos
seleccionar aquellos con menores necesidades. Por ejemplo, el cultivo
de tomates tiene el doble de consumo de agua que el de patatas tempranas
y un 30 % más que el de cebolla.
Estas diferencias se dan también entre variedades y, en el caso de los
frutales, según el tipo de patrón empleado.
TÉCNICAS PARA CONSERVAR EL AGUA
Diversas técnicas reducen las pérdidas de agua, permitiendo obtener los
mismos resultados con menos dosis de riego. Las pérdidas se producen principalmente
por evaporación y por infiltración. En el primer caso las técnicas a utilizar
son:
· Acolchados: al cubrir el suelo se reduce la insolación y la circulación
de aire por su superficie, reduciendo así la evaporación del agua. Estos
acolchados se pueden realizar con muchos materiales, la paja, la hierba
segada o algunos subproductos orgánicos son muy eficaces para reducir
el consumo de agua a la vez que permiten una buena respiración del suelo
y mejoran su fertilidad; el plástico evita casi por completo la evaporación
e impide el crecimiento de hierbas pero no deja respirar al suelo; en
algunos casos puede ser interesante otros materiales como papel o incluso
piedras. En el mercado existen mantas fabricadas con fibras vegetales
con este propósito.
· Laboreo: una labor superficial y fina rompe la capilaridad de los poros
del suelo. De esta forma se seca la superficie pero se conserva la humedad
por debajo de la zona labrada.
· Los cortavientos Las pérdidas por infiltración se producen principalmente
en los suelos arenosos, pues tienen muy poca capacidad para retener el
agua. La incorporación de arcillas o de materia orgánica a estos suelos
mejora sus características y reduce las pérdidas de agua.
SISTEMAS
Y TÉCNICAS DE RIEGO
Los sistemas
de riego tradicionales, como el riego a manta o el riego por surcos, necesitan
en muchos casos generosas dotaciones de agua, muy superiores a las necesidades
reales de los cultivos. Así, en algunos regadíos históricos
se superan los 10.000 m3 por hectárea y año mientras en
otros se realizan los mismos cultivos con sólo 4.500 m3.Para mejorar
la eficacia de estos riegos tradicionales se pueden tomar algunas de las
siguientes medidas:
· Nivelar correctamente las parcelas, ajustando bien la pendiente
a la longitud de la tabla, la permeabilidad del terreno y la dosis de
riego necesaria.
· Mejorar la capacidad de retención de agua de los suelos
muy arenosos, como se ha comentado anteriormente, mediante el aporte de
arcillas o de materia orgánica.
· En los cultivos de frutales no es necesario mojar toda la superficie.
La realización de surcos paralelos a las líneas de árboles
permite reducir las dosis de riego de forma sencilla y económica.
Otro aspecto a tener muy en cuenta son las pérdidas que se producen
en la red de distribución de agua. Una adecuada conservación
de los canales y acequias y mantener un caudal adecuado a sus dimensiones
permiten en la mayoría de los casos niveles de pérdidas
muy bajos sin necesidad de costosas, e impactantes, obras de impermeabilización.
En algunos casos la transformación a otros sistemas de riego permite
el ahorro de agua. Por ejemplo, el riego por goteo reduce el consumo en
los cultivos con poca proporción de área sombreada (cultivos
jóvenes, marcos de plantación amplios, especies con poca
masa de follaje).
REUTILIZACIÓN
DEL AGUA
Las aguas residuales debidamente tratadas pueden ser utilizadas para el
riego, reduciendo así la extracción de aguas subterráneas.
Se calcula que se podría depurar alrededor de 500 Hm3 al año
en el País Valenciano, lo que supone un 16 % de los recursos propios
totales. Además, la mayor parte del volumen depurado (el 90 % en
1995) corresponde a las comarcas costeras, por lo que la reutilización
se presenta como un elemento importante para reducir la sobreexplotación
de los acuíferos litorales y, por tanto, de su salinización.
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Clasificación
de los frutales según sus necesidades de riego en zonas
templadas con 500 mm de lluvia
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Especies
que pueden cultivarse en secano
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Especies
para las que es conveniente riego de apoyo (1000 a 3000 m3/ha/año)
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Especies
que precisan riego (2000 a 7000 m3/ha/año)
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Olivo
para aceite
Viñedo de vinificación
Almendro
Higuera
Pistacho
Albaricoquero
Cerezo s/Santa Lucía
Alcaparro
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Olivo
de verdeo
Uva de mesa
Manzano s/franco
Manzano s/patrón vigoroso
Peral s/franco
Melocotonero temprano
Ciruelo temprano
Cerezo s/P.avium o cerasus
Nogal
Granado
Níspero
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Cítricos
(Naranjo, limón, etc)
Kiwi
Manzano
Peral s/membrillero
Melocotonero
Ciruelo
Avellano
Actinida
Frambueso
Grosellero
Arándano
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